El Profeta hombre que provoca la crisis

. El Profeta hombre que provoca la crisis
El profeta conoce la realidad y está enraizado en ella. Por este motivo vuelve a proponer siempre el proyecto de Dios y anuncia el juicio de Dios en esa situación. Sacude, de este modo, las conciencias y las enfrenta al juicio de Yahvé que purifica y exige decisiones nuevas como expresión del cambio y de la vuelta al camino de la Alianza.
Los profetas interpretan la existencia del pueblo como dependiente del hecho de la elección-alianza. La moral que predican y la justicia que exigen se apoyan en el hecho de la salida de Egipto (elección) y del compromiso del Sinaí (alianza). Desde esta perspectiva, el profeta provoca la crisis cuando cuestiona incluso las prácticas religiosas que llevan a un ritualismo y formalismo; que absolutizan el templo, los sacrificios y demás expresiones externas de la religión, y descuidan lo que Yahvé pide: justicia, derecho, misericordia (Jr 9, 22-23).
El profeta, en cierto modo, sintoniza con Dios a quien percibe cercano y presente en la historia. Y su experiencia se transforma en testimonio y en compromiso con las exigencias de Dios sobre el pueblo. Es el siervo que ejecuta los mandatos de su señor; el discípulo que acoge las enseñanzas de su maestro y las transmite y pone en práctica.

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