El amor de Dios

Juan Pablo II capta en toda su frescura el carácter de oblación de la entrega de María.
 Su entrega virginal y nos la vuelve a proponer en toda su fuerza esponsalicia. 
El Heme aquí, corresponde precisamente a un aquí estoy, disponible para todo lo 
que la voluntad de Dios nos quiera pedir , con su forma caracteristica de desarroll
ar los argumentos ,Juan Pablo II esconde aparentemente la explicacion de lo que es a l
a vez amor humano y divino, cuestion que pocas lineas más adelante verá la luminosa solucion 
aparecer claramente como por arte de magia. 
En efecto, María da su consentimiento a la maternidad, se abre a la vida que está a punto 
de de nacer en sus entrañas gracias a su Total entrega virginal se materializará en ella nada
menos que un hijo. He aquí que el Papa nos desvela definitivamente , como decíamos , el núcleo 
de la interpretación: toda virgnidad , todo celibato por el Reino de Dios, produce frutos de maternidad y 
de paternidad que hacen a la persona no solo capaz de comprender el amor, sino además capaz de
 vivirlo en su plenitud metafísica, afectiva y podríamos decir que incluso psicosomática , de l
afectivas de las dos personas que se encuentran en un unico amor. Todo ello genera una frescura y una 
vivacidad interior que hace surgir elementos siempre nuevos respecto a un tema, como es el del amor,
 que sin duda se encuentra entre los más dinámicos y apasionantes que podemos enfrentarnos. Así pues,
 una persona no casada , célibe por algo, en este  caso por el Reino de los cielos, tal vez sea más 
indicada para hablar del amor y de amor humano.
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